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¿Qué debo hacer si tengo varices pélvicas?

Las varices pélvicas son relativamente frecuentes en las mujeres, especialmente a consecuencia de los embarazos. Durante la gestación se producen una serie de cambios en la anatomía de la pelvis que favorecen la dilatación de las venas que llevan a cabo el retorno de la sangre de este sector. La circulación pélvica suele mejorar en los meses posteriores al parto, pero en algunas mujeres especialmente a partir del segundo embarazo no se recupera totalmente la normalidad.

Estas varices se diagnostican en muchas ocasiones de forma casual al realizar una revisión ginecológica mediante ecografía. En otros casos se encuentran al realizar otras pruebas de imagen como por ejemplo un escáner (TC) o una resonancia por otro motivo.

En la primera imagen vemos las varices pélvicas señaladas mediante la flecha amarilla en una ecografía transvaginal y en la segunda en un escáner.

Estas varices no siempre requieren tratamiento. La necesidad de tratamiento se basará principalmente en los síntomas que estén produciendo.

Algunas mujeres se ven muy afectadas y presentan molestias relacionadas con el síndrome de congestión pélvica: pesadez/congestión en la pelvis, dismenorrea (dolor pélvico intenso en relación con la menstruación), disuria (dolor o molestias al orinar), o dispareunia (coito doloroso). Incluso pueden presentar síntomas que afectan también a las piernas. Pero en otros casos, estas varices no provocan ninguna molestia.

Es por ello recomendable la valoración por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular que pueda estudiar cada caso.