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Qué es la claudicación intermitente o síndrome del escaparate

La claudicación intermitente forma parte de lo que se conoce como isquemia crónica de miembros inferiores (el deterioro progresivo del flujo arterial). Concretamente sería una de las primeras etapas de la enfermedad (Grado II, de acuerdo con la clasificación de La Fontaine).

Se manifiesta por un dolor, generalmente en la región soleogemelar (pantorrilla) que aparece con la actividad física, simplemente al caminar una cierta distancia, que obliga a pararse. De ahí que de forma popular se llamara la enfermedad del escaparate.

Durante cualquier actividad física, los músculos necesitan un mayor aporte de flujo sanguíneo para satisfacer sus necesidades metabólicas. En los pacientes con problemas circulatorios que se encuentran en esta fase, el flujo sanguíneo que llega a la extremidad es suficiente cuando están en reposo, pero al caminar llega un momento en que no se puede responder a esta demanda. Por tanto, no llega suficiente oxígeno a la musculatura, y empiezan a acumularse productos de deshecho (metabolitos) que provocan ese dolor. La distancia que el paciente puede caminar sin detenerse expresa de alguna manera la gravedad del problema.

Al detenerse unos minutos la musculatura se recupera, lo que les permite reanudar la marcha hasta que vuelven a aparecer los síntomas, repitiéndose una y otra vez el problema.

Está situación habitualmente no pone en riesgo de pérdida la extremidad pero llega a ser un problema muy limitante para muchos pacientes, y que impide el desarrollo de una vida normal. Ante estos síntomas, es necesaria una valoración adecuada del problema para poder diagnosticarlo y tratar de mejorarlo. Esto se puede conseguir en muchas ocasiones con una correcta pauta de ejercicios, abandonando el tabaquismo y optimizando el tratamiento médico.