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Linfedema: qué es y qué puedo hacer para mejorarlo

El linfedema es una enfermedad que afecta al sistema linfático, se caracteriza por la acumulación de cantidades excesivas de líquido linfático en una región concreta del cuerpo, debido a una reducción del transporte linfático.

Se puede tratar de un linfedema primario o idiopático, que puede ser hereditario (Enfermedad de Milroy) cuando aparece en edades tempranas o no hereditario que suele tener un inicio más tardío; y el linfedema secundario, pudiendo ser traumáticos, inflamatorios, posterapeúticos (por ejemplo, tras una mastectomía radical), neoplásicos (por ejemplo, en el linfoma de Hodgkin), infecciosos (lo más frecuente, es la filariasis)…

El linfedema se presenta como un hinchazón (edema) que suele comenzar a nivel de los dedos y del dorso del pie o de la mano extendiéndose lentamente hacia el resto de la extremidad. El edema es variable, va empeorando a lo largo del día, estando mejor a primera hora de la mañana. En fases más avanzadas la piel se va endureciendo (fibrosando), marcándose de forma llamativa los pliegues cutáneos, pudiendo llegar a aparecer áreas endurecidas (queratosis) y vesículas (ampollas). En los casos más extremos se produce una elefantiasis de la pierna.

Es importante tener presente que en la mayoría de los casos, el linfedema es un problema crónico e irreversible, y tiene una evolución progresiva. Lo que se intenta con el tratamiento es reducir ese edema, mejorar su evolución y controlar las complicaciones.

Las medidas para conseguirlo se centran en el uso rutinario de una media de compresión adecuada y el tratamiento físico. La fisioterapia tiene un papel de gran importancia, siendo aconsejable acudir a un centro especializado en linfedema. El drenaje linfático manual es uno de los tratamientos más eficaces empleados, otras terapias de utilidad son los aparatos de presoterapia, ultrasonidos, o la compresión neumática intermitente.

Evitar el sobrepeso, el uso de un calzado adecuado (cómodo, flexible, de un tacón medio), ropa que no sea excesivamente ajustada, una higiene meticulosa, evitar los ejercicios violentos y con cargas pesadas…son recomendaciones a tener en cuenta para controlar su evolución.

Y por supuesto vigilar la aparición de complicaciones. Las más frecuentes son las infecciones (celulitis, linfangitis, micosis, erisipela), y la más grave es la degeneración tumoral conocida como linfangiosarcoma o Síndrome de Stewart y Treves.