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Qué conocemos como malformación vascular, cómo se diagnostican y tratan

Las malformaciones vasculares suelen ser errores localizados o difusos en el desarrollo embrionario de los vasos sanguíneos. La mayoría de las malformaciones son esporádicas, pero algunas se heredan genéticamente.

En las malformaciones arterio-venosas se produce una comunicación anómala entre vasos arteriales y venosos, sin que exista entre ambos un territorio capilar.

Existen múltiples clasificaciones de las malformaciones vasculares y de las malformaciones arterio-venosas pero en relación con su tratamiento lo principal es diferenciar entre las que son de bajo o alto flujo.

Las malformaciones vasculares pueden ir asociadas a determinados síndromes como el síndrome de Klippel-Trenaunay o el síndrome de Parkes-Weber, incluyéndose también las degeneraciones aneurismáticas que pueden acabar produciendo la aparición de fístulas como ocurre en el Síndrome de Ehler-Danlos o el aneurisma cirsoideo.

Se diagnostican en muchas ocasiones mediante un simple eco-doppler, pero en la mayoría de los casos será necesario realizar otras pruebas como una RM (resonancia magnética) y TC (tomografía computarizada) para conocer las características de la malformación y descartar la existencia de otras más inaccesibles, siendo habitual la realización de angiografías selectivas para planificar su tratamiento.

Las técnicas endovasculares mediante la arteriografía ultraselectiva, la embolización (sellado mediante agentes sólidos o líquidos) y la escleroterapia (tratamiento mediante espuma generalmente de polidocanol) han aumentado las posibilidades de tratamiento de estas patologías. Así mismo, en aquellos casos en los que sea necesaria la resección quirúrgica de la malformación, la realización previa de estas técnicas ha conseguido disminuir las secuelas postquirúrgicas que hace años eran inevitables.

El tratamiento de las malformaciones vasculares siguen siendo un reto en la actualidad. Es importante estudiar cada caso de forma individualizada para plantear la mejor opción terapéutica cuando sea necesario. En muchas ocasiones es necesario asociar distintas técnicas para su tratamiento, y es habitual que se realice en varias sesiones repetidas de forma regular. Es importante que el paciente sea consciente de que es una patología que tiende a ser crónica ya que son muy frecuentes las recidivas (la malformación vuelve a aparecer). El objetivo del tratamiento es conseguir su control, ya que en la mayoría de casos no se puede hablar de curación.