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Qué nos aporta el IVUS (ecografía intravascular) en el diagnóstico y tratamiento del Síndrome de May-Thurner

El Síndrome de May-Thurner es una entidad cada vez más presente en nuestras consultas de Angiología y Cirugía Vascular. En la mayoría de casos los pacientes acuden tras haberse realizado una prueba de imagen, habitualmente un TC (scanner) o una resonancia en los que se describe este hallazgo.

En otras ocasiones surge la sospecha de este síndrome en la propia consulta, en pacientes que acuden por dolor/opresión en la pierna izquierda al realizar ejercicio o al caminar que mejora con el reposo al elevar las piernas (claudicación venosa), hinchazón (edema), cambios de coloración, dolor pélvico, varices…

Actualmente es imposible establecer el diagnóstico de esta patología basándonos solo en la clínica y en las pruebas de imagen básicas de las que disponemos. Los síntomas mencionados también son producidos por otras causas. Y tanto el TC como la resonancia son pruebas de imagen que pueden verse alteradas por diversos factores pudiendo orientar hacia una falsa compresión a este nivel.

El IVUS (intravascular ultrasound – ecografía intravascular) se ha convertido en la herramienta fundamental para su diagnóstico. La ecografía intravascular nos aporta una imagen en tiempo real del grado de estenosis que existe en la vena ilíaca y del punto de compresión máximo de la misma. Es a su vez fundamental para llevar a cabo el tratamiento en aquellos casos que sea necesario, ya que nos permite medir de forma exacta el diámetro de la vena, y la longitud de la zona lesionada, permitiéndonos elegir el stent adecuado a implantar y guiándonos para una colocación precisa del mismo.

La Flebografía sin IVUS tiene una fiabilidad considerablemente menor, pudiendo pasar inadvertida una compresión severa. El IVUS es un salto de calidad en el tratamiento seguro de estos pacientes.