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¿Cómo tratamos las varices pélvicas?

Las varices pélvicas son muy frecuentes en las mujeres. Especialmente se observan en mujeres que han tenido más de un embarazo.

En muchos casos estas varices producen síntomas: pesadez/congestión en la pelvis, dismenorrea (dolor pélvico intenso en relación con la menstruación), disuria (dolor o molestias al orinar), dispareunia (coito doloroso) o se relacionan con la presencia de pesadez/cansancio, varices en las piernas. Estos síntomas se conocen como síndrome de congestión pélvica.

Los especialistas en Angiología y Cirugía Vascular estudiamos estos síntomas en relación con una serie de pruebas de imagen, y establecemos en que casos es recomendable proceder a su tratamiento.

En la mayoría de los casos estas varices se observan en la pelvis alrededor del útero y generalmente se originan por la dilatación de una o ambas venas gonadales (derecha o izquierda). Su tratamiento consiste en sellar estas venas lo que se conoce como embolización venosa pélvica.

Habitualmente accedemos a la circulación venosa a través de una vena superficial del brazo o en algunas ocasiones a través de la vena femoral en la ingle. Desde allí navegamos con guías y catéteres especiales hasta llegar a esas venas gonadales. Lo primero que hacemos es una flebografía diagnóstica que nos informa del grado de dilatación que presenta dicha vena y la severidad de las varices que existen en la pelvis.

Flebografía diagnóstica

Una vez confirmado el diagnóstico, procedemos a su tratamiento. Para sellar las varices y la vena que las origina (vena gonadal) podemos utilizar diferentes materiales. Normalmente usamos unas espirales metálicas (Coils) asociado a la administración de fármacos esclerosantes para reducir las varices (espuma). En algunos casos también aplicamos un tapón vascular (Amplatzer).

Embolización venosa pélvica

Esta intervención suele realizarse con anestesia local y una leve sedación . La recuperación suele ser rápida, a veces puede haber pequeñas molestias a nivel pélvico los días posteriores que suelen ceder con analgésicos habituales.